Carlos Sainz: No veo motivos para el optimismo
El jueves Carlos Sainz llegó al paddock de Zandvoort con retraso, porque se quedó atascado durante mucho tiempo en los embotellamientos locales camino al circuito. Pero al final sí pudo hablar con la prensa, y los puntos principales que el piloto español de Williams consideró oportuno destacar fueron los siguientes: la primera mitad de la temporada fue muy dura desde el punto de vista psicológico, y no ve motivos para el optimismo.
Carlos Sainz: «No hay que subestimar las dificultades a las que te enfrentas cuando cambias de equipo. Esto conlleva grandes cargas: en enero y febrero tuve que pasar mucho tiempo de viaje, porque había que acudir con frecuencia a la base en Grove y trabajar en el simulador.
Todo esto es algo más complicado que cuando tratas con un equipo en el que has trabajado ya tres o cuatro años. Por eso el parón de agosto fue necesario, aunque el fin de semana en Hungría salió bastante bien y ahora hay que intentar darle continuidad.
Aunque no se puede descartar que el trazado de Zandvoort no sea el más adecuado para nuestro monoplaza. En cualquier caso, el nivel de expectativas cambia dependiendo de con quién hables. El equipo tiene una actitud optimista, porque aquí ha logrado ciertos resultados. Sin embargo, me cuesta entender cómo lo conseguían, teniendo en cuenta el carácter del circuito y la configuración de las curvas.
La forma en que salieron las carreras en Barcelona, Austria y Hungría no es muy alentadora, pero en la base de Grove perciben Holanda casi como la tierra prometida. Personalmente no veo motivos para el optimismo, aunque Williams durante tres años consecutivos logró colarse en la ronda final de la clasificación aquí, y el coche parecía bastante competitivo.
Pero no sé en base a qué. Necesito aclararlo, y aún así espero que esa racha de éxito continúe, porque nos hacen mucha falta buenos resultados.
Desde el inicio del año he mostrado buena velocidad, pero no hubo resultados. Por eso para mí fue importante reenfocarme, para empezar a ver las cosas de forma más positiva y dejar atrás todas las experiencias desagradables».
Durante el parón veraniego Carlos siguió entrenando y, entre otras cosas para mantener la forma, jugó al golf con su padre, Carlos Sainz, y con la estrella del tenis español y mundial Rafael Nadal, que terminó su carrera el año pasado.
«Todos estábamos enfocados en el resultado, así que hablábamos poco —contó el piloto de Williams—. Pero espero que algún día nos sentemos a hablar de la fortaleza psicológica, de qué enfoques empleaba cuando se batía en la pista. Es uno de esos deportistas a los que admiro».
Carlos presta mucha atención al entrenamiento en bicicleta y durante los días del parón veraniego llegó a salir a rodar con Tadej Pogačar, el conocido ciclista esloveno, cuatro veces ganador del Tour de Francia.
Así resumió la experiencia: «No fui yo quien rodó con él, sino él conmigo. Durante dos horas me esforcé al 80%, y para él eso era solo el 10% de sus posibilidades. Aunque estoy en buena forma y, en general, soy un ciclista bastante entrenado, lo que dice hasta qué punto es todo esto de duro».

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